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La huerta orgánica familiar

Como familia hemos tenido diferentes huertas a lo largo del tiempo. Sin embargo, hubo un episodio que nos marcó. Una de nuestras perras se comió por accidente un veneno para babosas, y murió. Antes de esto nunca habíamos pensado, ¿qué le ponen a los alimentos durante la siembra? Luego de varios años volvimos a intentarlo, pero con algo claro, nunca más usaríamos químicos en la siembra. Fue así que comenzó la huerta orgánica casera.

Una huerta orgánica es un espacio de cultivo de plantas, frutas y vegetales que se establece utilizando técnicas de agricultura orgánica. Las huertas orgánicas son lugares donde se utilizan métodos de cultivo natural, sin el uso de químicos sintéticos, como pesticidas y fertilizantes, y se promueve el uso de prácticas sostenibles y respetuosas con el medio ambiente.

Es decir que los alimentos orgánicos son aquellos que se cultivan y procesan sin el uso de pesticidas y fertilizantes químicos, y no contienen organismos modificados genéticamente. En principio sembrábamos para el autoconsumo, pero se producía mucho alimento en un espacio pequeño, fue así que comenzamos a venderlo y truequearlo. Resulta que estos alimentos son cada vez más populares debido a su impacto positivo en la salud de las personas y el medio ambiente.

Luego de más de 6 años de huerta orgánica y familiar, pasamos a llevarlo como un emprendimiento familiar a ser una red de productores locales, que cree firmemente que el cambio comienza en casa, con los hábitos de producción y consumo.

Las huertas orgánicas pueden ser pequeñas, como huertas urbanas en el patio trasero de una casa, o grandes, como huertas para el autoconsumo, comerciales o mixtas. Además de proporcionar alimentos frescos y saludables, las huertas orgánicas también son una forma de promover la educación ambiental y la conciencia sobre la importancia de la agricultura sostenible.

¿Por qué consumir mercados de huertas orgánicas?

  • Por un lado, los estudios han demostrado que los alimentos orgánicos tienen mayores niveles de nutrientes esenciales, como vitaminas, minerales y antioxidantes, en comparación con los alimentos no orgánicos. Además, los alimentos orgánicos no contienen residuos de pesticidas y fertilizantes químicos, lo que los hace más seguros para consumir.
  • En segundo lugar, los alimentos orgánicos son más amigables con el medio ambiente. La agricultura orgánica utiliza prácticas sostenibles que promueven la biodiversidad y reducen la contaminación del suelo y el agua. Además, la agricultura orgánica reduce la emisión de gases de efecto invernadero, ya que no se utilizan combustibles fósiles en la producción de pesticidas y fertilizantes químicos.

Y aquí agregamos otro aspecto muy importante del trabajo de la red de productores aliados de la Huerta Don Iván: la agroecología. Los alimentos orgánicos y la agroecología son dos conceptos relacionados pero distintos en el campo de la agricultura sostenible.

  • No podemos dejar de mencionar el impacto que la agricultura orgánica y agroecológica genera en las comunidades. En ese ciclo de agricultura sostenible, promovemos la economía local, aquí los y las agricultores (as) venden sus productos directamente a los consumidores. Esto crea una economía local más fuerte y apoya a los agricultores locales.

La agroecología se enfoca en crear un sistema agrícola más equilibrado y sostenible, que promueva la salud del suelo, la biodiversidad y la producción de alimentos saludables. Para ello, se utilizan técnicas como la rotación de cultivos, la agroforestería, la utilización de abonos orgánicos y la promoción de la biodiversidad.

  • Por último, los alimentos orgánicos son más sabrosos. Ha sido difícil comer en otros espacios, donde literalmente no sientes el sabor de ciertos alimentos (cuando te has acostumbrado a los orgánicos). Y es que ni si quiera a nuestras ovejas les gustan, tenemos una anécdota con las papas, cuando las traemos del supermercado (para nuestro consumo), ellas ni intentan comerlas. Pero cuando llega la papa orgánica, para los mercados, las ovejas hacen todo por robárselas y comerlas. No lo podemos explicar, seguro hay estudios.

Los alimentos orgánicos son cultivados y procesados con mayor atención y cuidado, lo que los hace más frescos y con un sabor más intenso. Los alimentos orgánicos a menudo se cosechan en el momento adecuado y no se someten a procesos de conservación prolongados, lo que contribuye a su sabor y calidad.

Hace algunos días, por casualidades de la vida nos trajeron una zanahoria sembrada dentro de la agricultura común, fue inevitable hacer la comparación. El tamaño era exagerado, al lado de la zanahoria orgánica.

La importancia del consumo de los alimentos orgánicos varía por muchas razones, desde la perspectiva de productores y consumidores. Para el primer grupo, el impacto social y ambiental es enorme, y para consumidores, no podemos dejar de mencionar el impacto positivo en la salud, el medio ambiente y la economía local.

Al elegir alimentos orgánicos dentro de una producción agroecológica, estamos haciendo una elección más consciente y sostenible, y apoyando una forma de agricultura más saludable y responsable.

En la huerta nos hace felices nuestro trabajo

Para todo el mundo, o la mayoría al menos, 2020 fue un año retador. Vivimos muchas cosas, perdimos familiares, amigos y conocidos; también empleos y en definitiva, cambio la forma en la que hacíamos nuestras principales actividades. Pero los cambios no son necesariamente negativos y en la Huerta Don Iván encontramos una alternativa sostenible. 

En mayo de 2020 iniciamos nuestra actividad digital a través de Instagram, y un año después, si bien técnicamente no somos un comercio en línea (no tenemos una tienda virtual), toda nuestra operación ha dependido en buena parte del ecosistema digital, pero sustancialmente del factor humano y sus cualidades únicas. Nos fortalecimos al trabajar en red, hemos encontrado aliados vitales en este recorrido y a diario estamos en una conexión real con nuestros clientes.


Inicialmente vendíamos solo los productos de nuestra huerta (hortalizas, aromáticas frescas y algunas frutas) pero nuestros amigos comenzaron a ver que estábamos teniendo mejores resultados, respecto a la venta del mercado físico, entonces comenzaron a preguntarnos si podíamos agregar sus productos. ¡Claro que sí! Las únicas condiciones han sido: trabajar productos libres de químicos, cumplimiento y buena onda.


Hoy trabajamos con más de 20 pequeños productores y productoras de Tenjo y Tabio (Cundinamarca), entre emprendedores familiares (como Conservas Siloé), jóvenes emprendedores, adultos mayores, familias del campo, familias que –como nosotros–renunciaron a todo lo demás y se dedicaron de cabeza y corazón a este trabajo, mujeres rurales (como las que conforman Asoquinua), entre otros. Continuamente vamos haciendo nuevas alianzas, y conociendo personas increíbles, siempre buscando diversificar la oferta y fortalecer nuestra red de productores rurales.

Nos enfocamos en  las alianzas con propuestas alineadas a nuestro propósito, que comer saludable no sea un lujo, que la producción y el consumo sean responsables. Aunque no hemos podido eliminar el plástico en su totalidad, seguimos en ese camino, por eso reducimos, reutilizamos y reciclamos frascos y cajas, le apostamos a la economía circular.

¿Cómo vamos en 2021? ¿Qué hemos aprendido?

Han sido varios los pasos que hemos dado, por ejemplo, ya tenemos página web (gracias a iNNpulsa), hemos pasado por diferentes ciclos de formación (como Vende en Línea del Ministerio TIC), hacemos parte del directorio ‘Ya estoy On Line’ .

Tenemos una oferta de más de 150 productos entre frutas, hortalizas, aromáticas orgánicas (con derivados como pulpas y deshidratados); mermeladas, carnes vegetarianas, huevos de campo; productos caseros como salas, conservas, dulces y ajíes; también leche de cabra (del aprisco La Marqueza) y ofrecemos materiales y asesorías para armar huertas en casa. Incluso, mezclamos el arte, con materas hechas a mano e incluso, con dibujos de las hortalizad, e incluso incursionamos con producción audiovisual.

La Huerta Don Iván, más que un negocio, ha sido una apuesta de vida. Nos dio un propósito en medio de un año difícil, nos unió a más personas, nos permite apoyar la economía local, incluso a generar empleos estacionarios, nos da una oportunidad para educar, crear conciencia sobre el medioambiente y la alimentación saludable.

Y algo que definitivamente nos nos hace muy felices es la fidelización, nuestros clientes son recurrentes, creamos un vínculo, les consentimos (bien sea con servicio o con ñapas que a veces llegan en sus cajas), y nos han apoyado de una manera increíble (incluso cuando cerramos por cóvid-19).

Todos los días nos levantamos a trabajar en casa, sumamente motivados. Además del trabajo físico en la huerta (sembrar, cosechar, regar, desyerbar, fumigar), hay toda una logística administrativa y comercial. Aquí los lunes no se sufren, se disfrutan. Es el día de cosechar y de acopiar, es sumamente pesado física y logísticamente, pero nos encanta. El martes es el día más pesado de la semana, pero el de mayor satisfacción, porque es cuando entregamos los mercados puerta a puerta, quisiéramos quedarnos a hacer visita con todos, pero el tiempo no da.

Esta no fue una apuesta de “mientras tanto”, ha sido la apuesta de vida que varias personas hemos tomado. Nos hace felices, vemos como a nuestros aliados y clientes también les hace felices.